PUBLICADA 05 MAYO 2013
Seguramente bajar las escaleras de su residencia nunca fue tan doloroso
para María Corina Machado. Las secuelas de la operación que debió
reparar cuatro fracturas de su nariz se sintieron en cada escalón.
"Me duele mucho, no había bajado las escaleras", relató la diputada
independiente por el estado Miranda, con el rostro notablemente
inflamado, imagen impactante y muy distinta a cualquiera que se pueda
tener de ella.
A pesar del evidente dolor y el persistente
sangrado, la obligación que siente por representar a sus electores la
invitan a sobreponerse y a denunciar lo que considera la consolidación
de un golpe de Estado y la instauración de un régimen militarista.
Ante el dolor físico resalta que también hay "un gran dolor espiritual".
"Vivir una cara de esa violencia que se ha vuelto cotidiana en
Venezuela. Esa agresión brutal, cobarde, por la espalda, que huye, es
desgarrador. Al mismo tiempo me he sentido muy cercana de los millones
de venezolanos que todos los días sufren la violencia. Las mujeres
maltratadas, los jóvenes agredidos por protestar, por elevar su voz, los
presos que viven en condiciones inhumanas, las madres que le matan a
los hijos y ni siquiera confían que puede haber justicia. La forma como
las familias venezolanas se han desgarrado por un sistema que quiere
destruir la cohesión social porque así puede perpetuarse a la fuerza y a
la violencia".
-Cuando decidió ser diputada, ¿en algún momento pensó que le pasaría algo así?
-Jamás me imaginé que en el seno de la Asamblea Nacional (AN) una
persona premeditadamente podría agarrarme por la espalda, tirarme al
piso y caerme a patadas. Ahora, yo sí he pensado desde hace muchos años
cuál es la naturaleza de este régimen y llamar a las cosas por su
nombre. Siempre he pensado que la lucha por la verdad es con la verdad y
no podemos llamar las cosas con eufemismos. Por eso, desde hace varios
años, yo llamo a este régimen una neo dictadura. Tengo años diciendo que
para acá es que veníamos. Porque es evidente la obsesión con el poder
de un grupo de personas, que no tienen escrúpulos, y que estaban
dispuestos a cualquier cosa.
Se veía que esto venía. En la
historia de la humanidad las aberraciones más horribles han sido hechas
en nombre de la paz y de los pobres. Por eso, cuando dicen que Chávez
quiere a los pobres yo repito: sí, bien pobres. Los necesita bien pobres
porque la pretensión ha sido crear una sociedad dependiente del Estado.
Destruir la esencia del valor del trabajo y la ética del trabajo. Esa
relación entre el esfuerzo y el logro, el aprecio a la propiedad, que lo
que es tuyo es tuyo y nadie te lo puede quitar porque te lo ganaste con
el esfuerzo. Por eso ese afán por destruir toda fuente de empleo
privado para tener una sociedad dependiente y poder ejercer ese control
político, económico y espiritual sobre el ser humano.
-¿Por qué cree que hubo ataques directos en su contra? ¿Qué representa usted para la bancada del PSUV?
-Ellos han intentado todo para doblegarnos. Nos han amenazado, han
ofendido a nuestras familias, me han perseguido penalmente, han tratado
de destruir mi imagen, el respeto de la gente. Y ellos han visto que no
nos han logrado doblegar, creo que ese día sintieron que podían con el
chantaje y la amenaza hacernos claudicar y hacernos aceptar ese acuerdo
inaceptable que planteaba Cabello al inicio de la sesión y cuando él
dijo los términos del acuerdo yo le dije, eso no va a pasar. Yo creo que
eso fue la sentencia para que me atacaran duramente ese día al igual
que a otros diputados. No íbamos a claudicar en nuestra posición. Los
principios no se negocian.
-Más allá del dolor, ¿estas agresiones qué le generan?
-Impotencia es lo que uno siente, que te ataquen por la espalda y
después que huyan y mientan, eso es profundamente desgarrador. Aunque me
cuesta hablar porque me duele, lo que más me cuesta es ver esa cara de
la violencia que han sembrado en Venezuela y en un espacio que
representa al pueblo. Ver que en ese espacio donde se refleja la
sociedad se llega a ese nivel de salvajismo y de cobardía, es una
evidencia del grado de decadencia moral que han llevado a las
instituciones del país y a la que se quiere llevar a la sociedad porque
al final esto es un tema de valores, de destrucción moral.
-¿Tiene alguna esperanza de que la denuncia en Fiscalía tenga algún fruto para enfrentar esa impotencia?
-En estas horas he revivido momentos similares. En la campaña de las
primarias fui al 23 de enero y nos agredieron a tiros, una persona de mi
equipo salió herida. En esa oportunidad estaban todas las evidencias y
no pasó nada. El 5 de julio del 2011, en los próceres había evidencia y
no pasó nada. Y es la misma Fiscalía que dice que el 95% de los
homicidios permanecen impunes y además casi que lo hace con orgullo.
-¿Entonces cómo manejar esa impotencia?
-En estos casos lo que debemos lograr es que ese miedo, esa impotencia,
esa angustia se convierta en fuerza para reaccionar, para rebelarnos
contra la opresión, y eso lo que significa. Es la obsesión por vivir en
libertad, porque al final esto se trata de ser libres.
-¿Venezuela no es libre?
-La realidad es que en nuestro país ha habido la pretensión durante más
de una década de instaurar un régimen militar, militarista, y la
realidad es que mientras hablamos yo considero que ese golpe militar ya
tuvo lugar. ¿Cómo se expresa? Primero es la desnaturalización
institucional de las Fuerzas Armadas. Han ido controlando nuestras
Fuerzas Armadas en un esquema de dominación antinacional donde una
mayoría de oficiales y soldados no comparten esa posición, pero donde se
han ido enquistando en posiciones de poder un grupo de individuos en el
Alto Mando, con conexión y sumisión a un proyecto internacional y con
la obsesión de permanecer en el poder. La forma como se ha anulado la
soberanía popular expresada el 14 de abril, cuando desconoces y
arrebatas esa soberanía a través del voto. Estás aboliendo la República.
Cuando ves como se han ido controlando los poderes públicos. Como los
distintos poderes públicos: el TSJ en su actitud sumisa y complaciente;
la Defensoría del Pueblo; la Fiscalía y, evidentemente, el CNE. Todos
confabulados para servir y mantener un régimen en el poder. Cuando a eso
se suma la erradicación del derecho de palabra en la Asamblea. Entonces
qué ocurrió: la disolución del Parlamento. Eso es lo que debemos
entender. Cuando se disuelve el Parlamento, y se desconoce la voluntad
popular, cómo se llama eso. Aquí ha ocurrido un golpe de Estado. Un
golpe de Estado militar.
-Cuando recuerda la situación del pasado martes, ¿qué sentimientos le invaden?
-Es como un cóctel. Un poco de vergüenza, miedo, rabia. Creo que ha
sido la hora más oscura del Parlamento venezolano. Pero también es la
hora más digna, porque yo veía a mis colegas y estoy muy orgullosa de
ellos, de todos esos hombres y mujeres diputados de Venezuela que se
quedaron allí, que elevaron la voz, no bajaban la cabeza. Mientras más
duro nos daban, más duro alzábamos la voz y enarbolamos nuestras
banderas . Yo he tenido profundos momentos de soledad en esta lucha,
pero en esa hora yo sentía que ahí estaban millones de venezolanos
acompañándonos. Yo me sentía muy firme.
-
¿Volverán a usar cornetas en la sesión plenaria?
-Nosotros tenemos nuestros mecanismos de hacernos escuchar. Venezuela
nos escuchó y el mundo nos escuchó. Hay una realidad. El ruido que ellos
crearon con sus golpes lo que hizo fue alzar nuestras voces para que
dieran la vuelta al mundo. Nunca un diputado en la Asamblea Nacional
venezolana había sido escuchado tan claro y tan duro en el mundo entero y
en todos los hogares de Venezuela. Lo hicimos a punta de convicción y
de pitos y pancartas. Nos hicimos escuchar y nos haremos escuchar la
semana que viene.
-¿Tiene miedo de volver a la Asamblea Nacional? -Yo estoy contando los minutos para que me vuelva a sentar en mi curul y entrar a la Asamblea Nacional.
-De no poder volver a la sesión le tocaría a Ricardo Sánchez tomar su lugar...
-¿Quién es Ricardo Sánchez?. En mi curul me siento yo. No me van a
sacar de la Asamblea Nacional como no nos han sacado de las calles y
como no nos sacarán jamás de los corazones de los venezolanos que
queremos vivir en una república libre y democrática.
emarcano@eluniversal.com