Simón Bolívar


Libertar a la Nueva Granada (
actual Republica de Colombia) de la suerte de Venezuela y redimir a esta de la
que padece, son los objetos que me propuesto en esta memoria. Dignaos oh mis
ciudadanos de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables.
Yo soy hijo, granadinos, un hijo
de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas
físicas y políticas, que siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó
mi patria, he venido a seguir los estandartes de la independencia, que tan
gloriosamente tremolan en estos Estados.
Permitidme que animado de un celo
patriótico me atreva a dirigirme a vosotros, para indicaros ligeramente las
causas que condujeron a Venezuela a su destrucción, lisonjeándome que la
terribles y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida Republica,
persuadan a la América a mejorar su conducta, corrigiendo los vicios de unidad,
solidez y energía que se notan en sus gobiernos.

Las primeras pruebas que dio
nuestro gobierno de su insensata debilidad, las manifestó con la ciudad
subalterna de Coro, que denegándose a reconocer su legitimidad, la declaro
insurgente, y la hostilizó como enemigo.
La Junta Suprema, en lugar de
subyugar aquella indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras
fuerzas marítimas delante de su puerto, la dejo fortificar y tomar una aptitud
tan respetable, que logró subyugar después de la confederación entera, con casi
igual facilidad que la teníamos nosotros anteriormente para vencerla, fundando
la Junta su política en los principios de humanidad mal entendida que no
autorizan a ningún gobierno para hacer por la fuerza libres a los pueblos
estúpidos que desconocen el valor de sus derechos.